
Si a menudo sostenemos que la metáfora de los ultracuerpos, básicamente las adaptaciones cinematográficas de la novela La invasión de los ladrones de cuerpo de Jack Finney, sirve para retratar las inquietudes y el Zeitgeist de cada tiempo, empieza a parecer que la película Eyes Wide Shut (1999) sirve para identificar y hacer aflorar, a su vez, las sospechas conspiranoicas contra los poderosos de cada era, incluso sin necesidad de ningún remake. De hecho, la película póstuma de Stanley Kubrick se ha convertido en la referencia cultural más importante (o la única necesaria) para ilustrar el imaginario —imaginario o no— de los archivos de Epstein, como si el cineasta hubiera acertado a retratar, accidental o deliberadamente, las fiestas y orgías de algunos miembros perversos de las clases altas; imaginarias o no. Por este motivo, la película reaparece una y otra vez en redes sociales, señalada por algunos usuarios no tanto como un obra de ficción, sino como un «documental» dispuesto a desenmascarar y escenificar las fiestas y orgías de los poderosos. De nuevo, imaginarias o no.
Eyes Wide Shut en los archivos Epstein
La publicación de los llamados papeles o archivos de Epstein, que ha vuelto a mencionar los nombres de Donald Trump, Bill Gates, Andrés Mountbatten-Windsor, Elon Musk, etc., ha desvelado que la película Eyes Wide Shut aparece mencionada explícitamente alrededor de una docena de veces. En una de ellas, y como prueba del modo como el film evoca popularmente el estilo de las fiestas de Epstein, un sujeto cuyo nombre ha sido censurado utilizaba la película para describir al empresario acusado de tráfico de menores el tipo de evento al que quería asistir: «Estoy intentando encontrar alguna fiesta de alto nivel del estilo de Eyes Wide Shut, ¿conoces alguna?»1. Aunque a juzgar por los testimonios de quienes las vieron alguna vez, quizás la conexión no fuera solo una evocación libre, o eso es lo que cabe pensar después de que la presentadora de noticias Katie Couric también se acordara del film de Kubrick para describir la fiesta a la que acudió en 2010 en la mansión de Epstein: «Fue como Eyes Wide Shut con un toque diferente» (idem). Por otro lado, que la desclasificación de los archivos Epstein haya desvelado los nombres de poderosas personalidades públicas entre los asistentes a dichas fiestas ha hecho que muchos se acuerden de la frase del personaje de Victor Ziegler (Sydney Pollack) en la película, cuando le dice a Bill, el personaje de Tom Cruise: «Esas no eran personas comunes y corrientes. Si te dijera sus nombres… no, no te los voy a decir… pero si lo hiciera, no creo que pudieras dormir tan bien por la noche».

No hay duda de que el universo desvelado de los archivos Epstein ha encontrado muchos puntos de conexión con la película2:
- La geografía del poder: la escena conspiranoica por antonomasia en Eyes Wide Shut se celebra en el interior de una mansión, como la que poseía Epstein en el Upper East Side de Manhattan y que también utilizaba en ocasiones como lugar de celebración de sus fiestas. Además, ¿recuerdan que el personaje de Tom Cruise necesitó una contraseña secreta de lo más especial, Fidelio, para acceder a la orgía de los poderosos? Bien pudiera ser una traslación a la ficción del mismo secretismo e idéntica exclusividad de las fiestas de Epstein, especialmente considerando que en estas podrían llevarse a cabo presuntas prácticas de tráfico de menores.
- El lenguaje de la jerarquía: la escena de Eyes Wide Shut es claramente erótica, pero el tema que realmente desarrolla es, más bien, la jerarquía y las clases del poder tal como despliegan y gobiernan el evento de la orgía y su ceremonia: pisos inferiores y superiores, el lenguaje de las máscaras, el derecho a llevarla o la obligación de descubrirse, quién puede estar y quién será expulsado, etc. También los archivos de Epstein revelan escalafones similares donde brillan los grandes nombres más famosos, además de una jerarquía de reclutadores, mecenas, intermediarios y facilitadores.
- La economía del silencio, a la que es arrastrado el personaje de Tom Cruise en Eyes Wide Shut tan pronto es descubierto como intruso en la ceremoniosa orgía, también tiene mucho que ver con los archivos Epstein, a juzgar por la intimidación legal, la presión reputacional, la cultura de la confidencialidad, etc.
- La engañosa sensación de libertad individual: Bill (Tom Cruise) cree que, con su elección de internarse en la orgía, está eligiendo un modo de vivir el deseo y el juego de la perversión, como una consciente apuesta personal, pero pronto terminará descubriendo que se encuentra en manos de un poder en la sombra que termina advirtiéndole de consecuencias fatales. A juzgar por lo revelado en los archivos Epstein, también muchos de sus clientes creían estar accediendo, como una elección, a una esfera privada de privilegios, sin saber que terminarían atrapados en una red capaz de condicionarles y de obrar una extraordinaria presión sobre ellos, aunque solo fuera, como sucede hoy, por el miedo a ser descubiertos públicamente. Así de bien lo explica Juan Manuel de Prada:
Epstein había convertido su isla en una trampa irresistible para incautos, un panal de rica miel al estilo del que Samaniego nos describe en su célebre poema: «A un panal de rica miel / dos mil moscas acudieron, / que por golosas murieron / presas de patas en él. […]». […] Y el vicio que dominaba a las dos mil moscas atraídas por el panal de Epstein era la lujuria, casi siempre en sus variantes más perversas y menoreras. Como los demonios, Epstein se servía de las debilidades humanas para atraer a las gentes a las que deseaba someter3.



Es posible que el arte y la atmósfera de las fotografías publicadas de los «mejores» momentos de los famosos en el disfrute de las fiestas de Epstein disten mucho de la belleza, la evocación y el barroquismo de herencia veneciana de la mansión de Eyes Wide Shut por mano de Stanley Kubrick, pero si la verdad está en la ficción, es fácil comprender que el film actuara como un «inspirado referente» para el escaparate del maestro de ceremonias, Epstein.
Eyes Wide Shut y la conspiración de cada momento
La realidad es que, con independencia de lo que Kubrick deseara representar en Eyes Wide Shut, el film ha sido señalado frecuentemente desde 1999 como un desvelamiento temprano de la existencia de poderes políticos ocultos que podrían condicionar nuestro mundo y de los que el cineasta podría haber intentado alertarnos. Algunos de tales señalamientos comenzaron incluso con la muerte del propio Kubrick antes del estreno de la película, que los más conspiranoicos trataron de explicar como un «silenciamiento» por haber desvelado más de la cuenta. Desde entonces, el mundo de lo oculto no ha dejado de tomar el film de Kubrick como el aviso por adelantado de la existencia de toda clase de grupos ocultos, sociedades secretas, fuerzas clandestinas, etc., que iban saltando a los medios, o de apuntar al film como el documento que supo prever con antelación su aparición. La cronografía de tales alertas podría quedar tal que así:
- 7 de marzo de 1999: la muerte de Stanley Kubrick. El cineasta murió de un infarto solo cuatro días después de una sesión de proyección privada de Eyes Wide Shut con algunos actores y familiares, lo que permitió a muchos apuntar al ajuste de cuentas como la razón de su muerte por haber desvelado demasiados secretos de las clases poderosas, demasiados puntos en común entre la ficción del film y la realidad de sus fiestas. El hecho de que se descubriera que la productora tuvo que eliminar más de veinte minutos del metraje original de Kubrick antes del estreno solo servía para disparar las sospechas, aunque la realidad fuera, más bien, que el material se eliminó por ser demasiado explícito —recordemos que Kubrick ya quiso rodar una película pornográfica de alto presupuesto a mediados de los años 604. — que abocaba a la película a una clasificación NC-17 (prohibida a menores de 17 años) que habría supuesto un fracaso en taquilla.
- 2000: Los Illuminati y la masonería. Cuando, en mayo de 2000, Dan Brown publicó su novela Ángeles y demonios y mezcló a las élites económicas con el grupo de los Illuminati, proponiendo un poder en la sombra, muchos encontraron en Eyes Wide Shut algo más que la estética idónea para «decorar» sus fantasías conspiranoicas, llegando a «entender» que Kubrick había tratado de avisarnos. De repente, hablar de la película póstuma de Stanley Kubrick era otra forma de cuestionar el orden social e incluso apuntar al mapa de las instituciones sociales como un decorado llamado a ocultar las auténticas relaciones de poder. Tal como habría defendido, en la ficción, Victor Ziegler. Y prendida la mecha de las sospechas en torno al juego de las máscaras, los acontecimientos internacionales iban a seguir alimentando pronto la locura de la conspiranoia:
- 2001: el Nuevo Orden Mundial (NWO). Tras el fatídico 11-S, el día de los ataques al World Trade Center y el Pentágono en EE. UU., los conspiranoicos advirtieron que fue justamente otro 11 de septiembre, pero de 1990, el día que el presidente George H. W. Bush pronunció ante el Congreso el célebre discurso «Hacia un nuevo orden mundial», el nombre de la conspiración que los amantes de lo oculto afirmaban que ya estaba en marcha y que pretendía terminar con las democracias occidentales para instaurar un Gobierno mundial y autocrático que lo controlaría todo. Para ellos, que, acto seguido, el Gobierno estadounidense se arrogara derechos extraordinarios de vigilancia y control sobre sus ciudadanos con la excusa de la amenaza terrorista, a través de la mal llamada Ley Patriota, fue la más evidente confirmación, como también que todo ello estaba ya prefigurado en el film Eyes Wide Shut y en su representación del poder clandestino de unos poderosos bien organizados. El nuevo orden mundial se unía al término Illuminati para señalar con frecuencia los desvelamientos de Kubrick.
- 2005-2008: La Cienciología. El hecho de que Tom Cruise, protagonista del film Eyes Wide Shut, decidiera convertirse en estos años en la cara pública de la religión de la Cienciología, permitía nuevamente atribuir al film su poder para desvelar la existencia de una sociedad oculta entre los poderosos. De la Cienciología se sabía poco, pero sí que el culto cundía entre algunas de las estrellas más poderosas de Hollywood, y que no todas, al contrario que Tom Cruise, confesaban su pertenencia al movimiento. Pero había otro argumento aún más fuerte para relacionar Eyes Wide Shut con la Cienciología: Vivian, la hija de Stanley Kubrick, comenzó a involucrarse con dicha religión a comienzos de los años 90, lo que provocó un progresivo distanciamiento entre padre e hija. La ruptura definitiva entre ambos se produjo coincidiendo con la posproducción de Eyes Wide Shut, lo que permitía apuntar a los creyentes de lo oculto que Kubrick habría provocado la ira de su hija al caracterizar a la Cienciología con las formas perversas de la sociedad secreta del film. Así, la película cobraba aparentemente un nuevo poder de desvelamiento: el del poder secreto de la secta de los poderosos.

- 2009-2016: MKUltra y el Proyecto Monarca. En 2009, el film Eyes Wide Shut funcionaba ya como un lugar común entre los amantes de lo oculto y la democratización del acceso a Internet disparó la proliferación de teorías conspirativas que a menudo se apoyaban en las imágenes de Kubrick para afirmar que todo había sido denunciado con antelación. En 2009 nace la web The Vigilant Citizen, que pronto comienza a recuperar los archivos del proyecto MKUltra que el Gobierno americano llevó a cabo de 1953 a 1973, dirigido a desarrollar técnicas de control mental e interrogatorio, sueros de la verdad, etc., y a darle una extensión conspiranoica contemporánea llamada Proyecto Monarca. Con dicho proyecto, cierta élite estaría aplicando técnicas de control para esclavizar o desestabilizar a los sujetos, cosa que muchos vieron ya en el argumento de Eyes Wide Shut. Por ejemplo, en la llamada «mujer sacrificada» (Mandy), la modelo que salva a Bill y que es interpretada por los teóricos de la conspiración como una «esclava monarca» de alto nivel. Su sobredosis al inicio de la película y su posterior muerte «ritual» se ven como el desecho de una pieza que ya no sirve al sistema de control. Incluso la emblemática dicotomía de los colores naranja e índigo que Kubrick utilizó en el film servían para establecer la conexión con el proyecto MKUltra, pues se relaciona con los estados de disociación que aparecen en los análisis del proyecto y a los que sometían a sus sujetos. De nuevo, Eyes Wide Shut aportaba la narrativa y las formas para desenmascarar, aparentemente, un poder oculto con capacidad para controlar nuestras vidas.
- Octubre de 2017: el movimiento QAnon. La conexión con el film Eyes Wide Shut era tan explícita que parecía haber nacido de las fantasías de sus espectadores más conspiranoicos, ya que la narrativa de QAnon sostiene que el mundo está gobernado por una cábala de pedófilos satánicos que operan redes de tráfico humano, algo que encontró en la escena de la orgía de Somerton su representación visual perfecta.
- 2019: por fin, el caso Epstein. Las élites pedófilas que tantas veces habían sido propuestas como un fenómeno real, más allá de la conspiración, son descubiertas —fueran o no las mismas cuya existencia se había denunciado—, y muchos medios hablan de «la validación retrospectiva». Los conspiranoicos que siempre se apoyaron en la muerte de Kubrick para defender que Eyes Wide Shut ilustró y dio a conocer la realidad de las élites conciben el caso Epstein como la confirmación definitiva, y al hecho de que aquellos que conocieron aquellas fiestas recurran al tópico de su orgía en Somerton para describirlas, como su comprobación más objetiva. Solo faltaba que la propia Eyes Wide Shut fuera mencionada en los archivos reales del caso Epstein, cosa que a estas alturas ya está documentado. A la vista de lo publicado, la intuición de Kubrick acertó suficiente como para que un periodista como Peter Bradshaw escribiera lo siguiente:
Quizás lo que nos pareció artificial [de Eyes Wide Shut] fue esa escena de la orgía, aunque resulta inquietante y extraña al estilo de las películas de terror de la Hammer que originalmente me impresionaron. Para 1999, [la novela] American Psycho de Bret Easton Ellis había subido la apuesta en estas ideas de la superriqueza y la depravación de Manhattan, y en comparación, Eyes Wide Shut parecía un poco pintoresca. Sin embargo, ahora, en la era de Epstein, podemos ver que no era tan descabellado imaginar clubes elaborados en los que los ricos y poderosos pueden divertirse y explotar a los vulnerables5.
Lejos de tratar de dar crédito a los vínculos con lo oculto, en ocasiones demasiado «fantásticos», lo que tratamos es simplemente establecer cómo el film reunió suficientes recursos narrativos y formales como para convertirse en la herramienta que identifica, en cada tiempo, la clase poderosa que vive en la clandestinidad pero que aspira a controlar nuestro mundo, e incluso a nosotros mismos, de forma ilícita. Parece cierto que el cineasta dispuso el grafo perfecto de signos con el que evocar la sospecha de una realidad oculta que maneja los hilos y que nos arrebata derechos y libertades. La formalización de la hipótesis de una élite depravada podría ser una atribución demasiado simplona para inteligibilizar las fatalidades de nuestro mundo, pero al parecer funciona con éxito a la hora de aportar un sentido a las dificultades de nuestras vidas o las que aquejan a nuestras sociedades occidentales, que a menudo se zafan de sus responsabilidades atribuyéndoselas a las perversas intenciones de un otro avieso con aspiraciones autocráticas o delictivas. Quizás tuviera en mente algo de esto Diego Salgado cuando, en su artículo «Ojos cerrados de par en par: Eyes Wide Shut, paranoia y posverdad» para nuestro libro SOLARIS #3 Eyes Wide Shut en la Colección SOLARIS, escribió:
Los artículos de The Vigilant Citizen [la gran revista conspiranoica] tienen una gran habilidad para gestionar nuestra necesidad intelectual de significados, nuestro deseo de alcanzar catarsis emocionales, y la frustración que nos provoca nuestra posición social y económica, que nos gusta achacar a siniestros contubernios6.
Cierto o no, el arte de Kubrick dio con los signos, sintetizó el rito universal de señalamiento de una élite de aspiraciones autocráticas y criminales, y lo teatralizó con tanta verdad que aún sigue proporcionando su evocación definitiva. Se ha dicho, obvio, que el caso Epstein es la confirmación de las intuiciones de Kubrick, o de sus descubrimientos —dirán los conspiranoicos—, aunque el éxito del cineasta podría ser tal que debiera hacernos pensar a Epstein no tanto como parte de la esfera criminal que Kubrick denunciaba en su film, sino del imparable efecto performativo de sus imágenes, que habría inspirado incluso la fantasía de esas élites. Cuesta pensar que haya un nuevo caso Epstein aún más próximo a lo mostrado en Eyes Wide Shut, pero lo que sí parece seguro es que el film seguirá apareciendo en la mente de muchos cada vez que algo o alguien desvele o señale algo que nos gobierna desde las sombras.

Libro SOLARIS #3 Eyes Wide Shut
¿Hasta dónde alcanzan los enigmas y secretos que a menudo se atribuyen a Eyes Wide Shut, la película póstuma de Stanley Kubrick? ¿Qué tremendas inquietudes invadieron su corazón tras leer el relato de Traumnovelle, de Arthur Schnitzler, que no solo le hicieron desear llevar la historia a la pantalla, sino además ser el único en hacerlo?
Texto de Ricardo Sánchez Ramos
Referencias
- MACNAUGHTON, O. (2026, 12 de febrero). Epstein conspiracy theorists are re-watching Eyes Wide Shut. This is why. The Telegraph. En https://www.telegraph.co.uk/films/2026/02/12/epstein-conspiracy-theorists-re-watching-eyes-wide-shut/ ↩︎
- Epstein Files and Stanley Kubrick’s death: What is the Eyes Wide Shut conspiracy theory about elites? (2026, 3 de febrero). The Times of India. En https://timesofindia.indiatimes.com/world/us/epstein-files-and-stanley-kubrick-what-is-the-eyes-wide-shut-conspiracy-theory-about-elites/articleshow/127881382.cms. ↩︎
- PRADA, J.-M. de. (2026, 20 de febrero). Lo que Epstein esconde. ABC. ↩︎
- SÁNCHEZ RAMOS, R. (2024, 28 de julio). La Venecia del cine: un tiempo límite de exceso y espejismo. Código Cine. En https://codigocine.com/la-venecia-del-cine-un-tiempo-limite-de-exceso-y-espejismo/. ↩︎
- BRADSHAW, P. (2019, 29 de noviembre). Eyes Wide Shut review – chilling secrecy, quaintly soft-porn sex. The Guardian. ↩︎
- SALGADO, D. (2020). Ojos cerrados de par en par: Eyes Wide Shut, paranoia y posverdad. En SÁNCHEZ RAMOS, R. & VILLARREAL, M. (Eds.). SOLARIS #3 Eyes Wide Shut. Colección SOLARIS. Trama Editorial. ↩︎
