
La serie de tv Pluribus va de ultracuerpos. Puede no parecerlo a priori y, de hecho, se dice poco, pero la idea se impone como una obviedad para cualquier espectador familiarizado con lo que en SOLARIS llamamos «la metáfora de los ultracuerpos», es decir, el conjunto que forman las diversas adaptaciones cinematográficas de la novela La invasión de los ladrones de cuerpos de Jack Finney (1954) y su capacidad para retratar las inquietudes y los miedos civilizatorios propios del tiempo en que cada una de ellas fue rodada. Se objetará que los acontecimientos en Pluribus se distancian pronto de la novela original, ¡y de qué manera!; y se dirá que, de serlo, es una adaptación MUY libre, pero deberá reconocerse, primero, que el creador de la serie, Vince Gilligan, ni siquiera se ha esforzado en ocultar la deuda: la amenaza llega del espacio, infecta a una masa creciente de sujetos, la infección les hace no ser «ellos mismos» y, frente a ellos, otros luchan por no ser «asimilados», ¡como en la mayoría de adaptaciones previas!; y en segundo lugar, más allá del cómo suceden las cosas o incluso de qué cosas son las que suceden en el devenir diegético de la trama, la lógica esencial de la serie Pluribus tiene que ver con la amenaza de una masa impersonal de sujetos infectados que pretende subsumir a todas las demás personas del planeta y la resistencia de unos pocos sujetos por conservar su libertad y su individualidad. Sumadas ambas cosas, tenemos el sello inconfundible de… eso, los body snatchers, los ultracuerpos y… su metáfora.
¡Ah!, y recuerden que en el segundo episodio de Pluribus, su protagonista lo dice con claridad:
Carol: ¡Ya he visto esta película! ¡Todos hemos visto esta película y sabemos que no termina bien!
En SOLARIS sabemos cuáles son esas películas que dice Carol.
Los ultracuerpos (también en Pluribus) retratan las inquietudes de cada época
El director de cine Abel Ferrara dijo una vez que «un filme como La invasión de los ladrones de cuerpos debería ser rehecho cada año para dar cuenta de las mutaciones del tiempo»1 y, en efecto, la serie Pluribus también funciona como una pizarra en blanco sobre la que quedan reflejadas las preocupaciones, inquietudes y marcas del cambio de nuestro tiempo. Pero para identificarlas, conviene conocer las metáforas anteriores de esta curiosa «saga». Simplificando hasta la grosería las adaptaciones existentes y sus metáforas, esta sería la correspondencia de significados de la metáfora de los ultracuerpos en el tiempo:
- Adaptación de Don Siegel en 1956: realizada en plena Guerra Fría, a menudo es tomada como una parábola sobre el miedo de los americanos a perder su libertad y su identidad a manos de los comunistas.
- Adaptación de Philip Kaufman en 1978: refleja la sensación de extrañeza por la realidad y la desconfianza hacia las instituciones en una época marcada por la suspicacia y la conspiranoia que coincidieron con el caso Watergate y Richard Nixon.
- Adaptación de Abel Ferrara en 1993: las vainas de los ultracuerpos como resultado de una contaminación creciente —en un mundo que comienza a tomar conciencia ecológica— inseparable de los conflictos del momento: la Guerra del Golfo.
- Adaptación de Oliver Hirschbiegel en 2007: el film refleja el miedo al terrorismo global bajo el shock del 11-S aún reciente, a la guerra química y a la crisis financiera que estaba por llegar.



Si quieres recorrer mejor las adaptaciones de los ultracuerpos y entender mejor el modo cómo cada una retrata el zeitgeist de su tiempo —auténtico fondo para la serie Pluribus—, no te pierdas el artículo «La política del fantástico… o un cine político de género» de Quim Casas en nuestro libro #5 de la Colección SOLARIS: La invasión de los ultracuerpos de Philip Kaufman.
¿Y Pluribus? ¿De qué son metáfora sus ultracuerpos que, a diferencia de los anteriores, son unos seres tan adaptados e integrados sociales? ¿Qué acontecimientos históricos de nuestro tiempo dejan huella en personajes como Carol Sturka (Rhea Seehorn) o Zosia (Karolina Wydra)? Allí vamos.

Pluribus como tesis anti inteligencia artificial (IA)
Puede que sea, de todas las hipótesis esclarecedoras frecuentemente señaladas para explicar la metáfora de los ultracuerpos de Pluribus, la que quizás se apunte con más frecuencia. De hecho, la emergencia social de la IA desde la presentación de ChatGPT en 2022 se podría considerar el comienzo de la «infección» general, y su rapidísima adopción por parte de millones de usuarios en todo el mundo como un contagio generalizado e imparable. Además, es fácil localizar en el «discurso» de la inteligencia artificial y los llamados LLM —en sus respuestas y sus explicaciones— la pretensión de fingir un ser, una persona que nos habla, pero que por ahora seguimos sintiendo como una no-persona, una máscara que habla pero en cuyo interior no sentimos un auténtico pálpito humano. Y esta sensación se parece mucho a la clásica queja de los personajes de las películas de ultracuerpos al preocuparse por sus seres queridos que han sido infectados y asimilados por esa masa impersonal de seres conectados: «mi padre… no es mi padre». La gente no parece ser ella misma, no parecen ser los de siempre.
De hecho, en el universo de Pluribus, la «infección» es, en realidad, una «ultraconexión» con todos los demás seres del planeta, con quienes se forma una gran red nodal de conocimiento compartido, siempre disponible para todos sus miembros. En Pluribus, como dice Jeff Hayward, «todos los humanos restantes se convierten en parte de una mente colmena. Pueden acceder instantáneamente a la información de las mentes de los demás, como Google Gemini puede extraer información de la web para responder consultas»2. Así, Zosia conoce todos los secretos de Carol, su biografía y sus preferencias, porque tiene acceso a todo el conocimiento de todos los seres del planeta, entre los que se encuentra el resto de la familia de la propia Carol. La ola de los ultraconectados, capaces de acceder a todo el conocimiento disponible, se expande a su alrededor, amenaza con diluir las fronteras de su ser, las líneas que diferencian el ser de Carol de todos los demás. Y el hecho de que esa mente-colmena de Pluribus se esfuerce por «conectar» a Carol, incluso en contra de sus deseos, no deja de retratar la presión para conectarse que sienten en la realidad quienes preferirían quedar fuera de la revolución de la IA, y que, sin embargo, terminará asimilándolos si no quieren terminar viviendo tan solos como Carol.
La lectura metafórica de Pluribus de quienes son más bien contrarios a la inteligencia artificial (IA) ve el hecho de que la inmensa mayoría de los humanos del planeta se plegara al «contagio» como un acto de adocenamiento y sumisión, es decir, como una actitud carente de toda crítica, que tiende a dar por bueno por igual tanto el vacío discurso explicativo de las IA como la sensación de alegría compartida que dicen expresar los miembros contagiados. Por eso, los críticos tienden a ver en la actitud servil y lacaya de Zosia y sus infinitos hermanos conectados de Pluribus la consecuencia de ese aborregamiento que les permitirá a ellos ser los reyes de un mundo de súbditos, como Carol Sturka: «[Q]uienes fueron dominados al principio representan a quienes adoptaron la IA sin cuestionarla. Los pocos que no lo hicieron ahora viven fuera de la mente-colmena, con la capacidad de ordenar a los infectados que hagan lo que quieran»3.
Se ha publicado que Vince Gilligan comenzó a trabajar en la serie de tv Pluribus en torno a 2016, cuando aún escribía capítulos para la serie de tv Better Call Saul. También sabemos que, como serie de tv satélite de Breaking Bad, Better Call Saul comparte con aquella el carácter amoral de sus personajes principales, cosa que podría haber preocupado entonces a Gilligan sobre las lecciones que sus historias podrían estar lanzando a sus espectadores4. Eso explicaría que la protagonista posterior de su siguiente serie de tv, la Carol Sturka de Pluribus, fuera, al contrario, una persona que lucha por hacer valer los valores, la individualidad, la privacidad y el sentido crítico frente a una masa de mentes dóciles capaces de aceptar cualquier idea aparentemente buena. En otras palabras, si en el universo Breaking Bad, la idea fuerte era la subversión de ciertos valores civilizatorios, en Pluribus hablamos de su difícil pero meritorio sostén frente a un colectivo acrítico, que muchos relacionan con los usuarios de la IA.
Si Pluribus, en efecto, hubiera nacido en la mente de Gilligan en 2016, muchos argüirán que habría sucedido mucho antes de que ChatGPT se democratizara y llegara a la sociedad, por lo que difícilmente podrían sus ultracuerpos ser metáfora de la inteligencia artificial. Y es cierto, pero también lo es que, tal como defiende Miriam Borham en el libro SOLARIS #5 La invasión de los ultracuerpos de Philip Kaufman, los body snatchers se convierten «en barómetros de su tiempo en sus diversas metamorfosis», que son progresivas, un cierto zeitgeist que no comienza ni termina en un momento estanco, sino que se ve contaminado por lo que ya tan solo colea en sus momentos de senectud y por lo que va tomando forma como el germen de un nuevo tiempo que está próximo a llegar. Es una forma de decir que…, aunque ChatGPT aún no existiera, se respiraba en el ambiente5.
Pluribus como tesis del individualismo frente al pensamiento único
Un pensamiento único que, en Pluribus, toma una forma nítida y totalizadora: todos los seres humanos del planeta, excepto esa resistencia de trece personas entre las que se encuentra la protagonista, Carol Sturka. Una masa que no solo se expresa alineada, como en el pensamiento único, sino que además cree verdaderamente en las mismas cosas. La de Pluribus no es una expresión de la llamada Espiral del Silencio, donde la omnipresencia de cierto discurso desplaza o amedrenta a quienes creen en algo diferente, sino que en Pluribus los ultraconectados piensan real y profundamente igual como resultado de un análisis único a partir de un conjunto de datos compartido con todos los individuos de la mente-colmena. ¡Es la expresión perfecta del pensamiento único en toda su literalidad!
Y ciertamente es fácil conectar esta idea con nuestro presente, una época donde a menudo se localizan fenómenos como el de la autocensura frente a los discursos superamplificados por los medios de comunicación o las redes sociales, o como el de la corrección política que también aprisiona la posibilidad de pensar de forma crítica. Paradójicamente, lo propio de un tiempo como el nuestro en el que nunca ha sido tan fácil compartir con el mundo entero nuestras opiniones, respaldadas por la libertad de expresión, es la dificultad para atreverse a disentir y señalar las contradicciones del pensamiento único.
Y dicha homogenización del pensamiento también puede ser utilizado para la manipulación, como apunta Carlos Tejeda en nuestro libro SOLARIS #5 La invasión de los ultracuerpos: «Internet y las redes sociales, que facilitan la libertad de expresión, ¿no son al mismo tiempo una eficaz herramienta con un gran poder de influencia como ha sucedido, por poner un ejemplo, con las elecciones de 2016 en las que salió elegido Donald Trump?». El mismo año en que, decíamos, Vince Gilligan comenzó a trabajar en la serie de tv Pluribus, ¿quizás inquieto por la dificultad de resistir frente a un pensamiento mayoritario? ¿Sentiría que la calma frente a los discursos hegemónicos era una forma de manipulación y que cierta vehemencia, o incluso violencia, estaba justificada? En la revista Mindies se apunta que
Gilligan utiliza a Carol como vehículo para explorar la pérdida de identidad en una sociedad que ha sustituido la libertad por la calma. Cada conversación con los infectados destila ironía: todos sonríen, todos se dicen felices, pero esa serenidad se percibe como un uniforme que aplasta cualquier diferencia6.

¿Estará percibiendo Vince Gilligan que hay cierto buenismo inocente en el seguidismo de nuestro tiempo, una ingenuidad receptiva que es utilizada por otros a su favor? ¿Sentirá que es necesario sostener un discurso crítico, aunque entrañe cierta violencia y suponga llegar a ofender a otros, tal como Stanley Kubrick defendía en La naranja mecánica (A Clockwork Orange, 1971) que la posibilidad de la violencia podría ser la condición de posibilidad de la libertad?
Pluribus como resistencia frente a la falsa felicidad de los influencers
No muy lejana de la anterior está la tesis de la serie de tv Pluribus como alegato por la resistencia frente al discurso mayor de la felicidad, tan propio de nuestro tiempo que hasta tiene sus propios apóstoles digitales: la figura del influencer. O, tal como lo pone Santiago Alverú, «Carol es inmune al virus de la alegría»7. Y es que el personaje de Zosia se esfuerza por persuadir a Carol de unirse a un colectivo que ha hecho de su incuestionable felicidad todo un sentido para la vida, expulsando toda posibilidad de vivir con desagrado lo que nos amenaza o nos produce rechazo, y frente al que Carol resiste insistiendo en su frustración. La sonrisa perenne de Zosia se convierte así en el rostro de la invasión, de la amenaza, un poco al estilo del signo alienígena y sonriente de la película de invasión espacial Evolution (Ivan Reitman, 2001), que, a su manera, también aparece en Pluribus:


Y de la necesidad de la sonrisa, a los libros de autoayuda, contra los que Pluribus podría estar erigiendo su propio escudo defensor. La propia actriz protagonista de Pluribus, Rhea Seehorn, establece la relación al hablar de la presión contemporánea por la felicidad:
Todas hemos sentido la presión de ser agradables, sobre todo como mujeres. Se nos enseña a ocultar las emociones negativas, más a las mujeres que a los hombres. También existe toda esa corriente de la «autoayuda», que empezó en los 80 y 90, que insiste en que hay que ser felices y no tener defectos8.
Pero, como dice Andrea Blez, «¿Qué sucede cuando la persona más infeliz del mundo tiene la misión de salvar a la humanidad de la felicidad?»9. Aquí es donde el cuestionamiento ético de Vince Gilligan podría estar apareciendo, devolviendo a quienes resisten frente al mundo de las sonrisas la llave del mismísimo mundo de todos.
*
La pizarra blanca de los ultracuerpos sigue lista para retratar nuestro mundo. Del 1956 de Don Siegel, al 2025 de Vince Gilligan, el recurso de Jack Finney, la metáfora zeitgeist por excelencia, sigue tan productiva como siempre. Pluribus retrata nuestro tiempo, como lo hicieran con el suyo todas las demás adaptaciones cinematográficas de una novela que no pierde vigencia, y nos preguntamos cómo resolverá el propio Vince Gilligan el final de un problema civilizatorio, a la contra de su inercia, y cómo nos sentiremos frente a él, frente a su final, mirándolo, como estamos, desde dentro del movimiento.
Lo que sí ha cambiado con el paso de los años desde la década de los 50 y a través de las diversas adaptaciones es el rostro de esa masa impersonal que amenaza con subsumir a los personajes que resisten. Pues de los diversos dedos amenazantes que tan representativos se volvieron de la propia saga,


… hemos pasado al rostro irremisiblemente feliz de Zosia, la fantasía sexual de Carol Sturka hecha mujer, en un giro que recuerda al modo cómo aquel inolvidable océano de Solaris —otra masa de lo más impersonal— engendró la imagen de Hari, la amada y fallecida esposa de Kris en la película Solaris de Tarkovski (1972). Bueno, la propia Zosia llega a decir en Pluribus que el origen del virus es Kepler-22b, un planeta que «podría ser un enorme océano».


Texto de Ricardo Sánchez Ramos.
Referencias
- Citado en NÚÑEZ, A. (2021). The Body Snatchers o El divorcio de lo real. En SÁNCHEZ RAMOS, R. & VILLARREAL, M. (Eds.). La invasión de los ultracuerpos de Philip Kaufman. Colección SOLARIS. Trama Editorial, p. 73. ↩︎
- HAYWARD, J. (2025, 7 de diciembre). Apple TV’s Pluribus: An Allegory for AI. Medium. https://medium.com/ai-ai-oh/apple-tvs-pluribus-an-allegory-for-ai-3807019d9159. ↩︎
- Ibidem. ↩︎
- Pluribus. (2026, 11 de enero). Encyclopædia Britannica. En https://www.britannica.com/art/Pluribus-television-series ↩︎
- En la revista de análisis de cine Código Cine, hemos teorizado y seguido el creciente fenómeno de las relaciones entre humanos y robots en el audiovisual. Por ejemplo, analizando episodios de Black Mirror como «Be Right Back» (2013), Despidiendo a Yang (Kogonada, 2021), Her (Spike Jonze, 2013) o el fenómeno de los robots en el cine, en general. ↩︎
- Pluribus. Vince Gilligan. (2025, 7 de noviembre). Mindies. https://www.mindies.es/pelicula/pluribus-critica-de-la-serie-estrenada-en-apple-tv/. ↩︎
- ALVERÚ, S. (2026, 22 de enero). Querer mejor que un alien. ABC. https://www.abc.es/cultura/cultural/querer-mejor-alien-20260122141957-nt.html. ↩︎
- MOLLA PAGÁN, C. (2025, 10 de noviembre). Vince Gilligan plantea una distopía donde la felicidad es ley en ‘Pluribus’. ABC. https://www.abc.es/play/series/noticias/vince-gilligan-plantea-distopia-felicidad-obligatoria-pluribus-20251107183901-nt.html. ↩︎
- BLEZ, A. (2025, 10 de noviembre). ¿Qué significa ‘Pluribus’ y por qué es la serie de la que todo el mundo habla?. Eldiario.es. https://www.eldiario.es/spin/que-significa-pluribus-serie-todo-el-mundo-habla-pm_1_12756919.html. ↩︎
